
Salgo del trabajo y voy a buscar un biberón que olvidamos en casa de Angeles. Es un zumo de frutas que se puede conseguir en cualquier farmacia o grandes almacenes. Me parece que no era necesario perder tiempo y hacer kilómetros para recuperarlo. Angeles me llena la cabeza de chismes y paranoias. Cenamos en el MALABAR. Me siento mal.
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